Chícamo, una reserva fluvial en el desierto
El grupo Ecologistas en Acción (ecologistasenaccion.org) ha trabajado en un proyecto avalado por la Fundación Biodiversidad y las distintas Confederaciones Hidrográficas, señalando cauces fluviales que necesitan una protección especial.
Hasta hoy, la figura «reserva natural fluvial» no se había desarrollado en España y, por medio de este trabajo se han marcado varios ríos que contienen valores de paisaje, flora y fauna que los hacen dignos de ser protegidos con esta figura, reserva natural fluvial.
Hemos visitado, junto a otros miembros de APIA (Asociación de Periodistas de Información Ambiental) uno de estos cauces, el río Chícamo, en la cuenca fluvial del Segura, en la provincia de Murcia.
El entorno del Chícamo es, ecológicamente, un desierto, pero la cabecera de este río, un cauce con agua permanente, es un vergel encajonado en una garganta que se abre en meandros en unos tramos, y va apresada entre paredes verticales en otros.
En la parte más alta del río, a pocos metros de su nacimiento, el Chícamo alberga poblaciones de fartet, un pez de aguas dulce/salobres, en peligro de extinción.
Investigadores de la Universidad de Murcia y otras instituciones están discutiendo si el fartet del Chícamo es natural del río o ha sido reintroducido. En cualquier caso, parece que el Chícamo está resultando un hábitat adecuado para proteger una de las escasísimas poblaciones de fartet de España, lo que hace privilegiado a este río.
Además, el pasillo vegetal del Chícamo alberga palmeras que parecen endémicas de este cauce, una muy interesante mancha de tarayes y un conjunto de árboles y matorral propio de cauces africanos.
Por todos estos valores naturales, la Confederación Hidrográfica del Segura ha incluido al Chícamo en su lista de reservas naturales fluviales. Tenemos, así, una garantía de que plantas, animales y paisaje de este cauce murciano continúen protegidos en su cabecera.
Os invitamos a navegar en internet buscando imágenes de las gargantas intermedias del Chícamo, un atractivo para senderistas aventureros que deseen conocer un paisaje de contrastes, un vergel mediterráneo inmerso en el desierto o, como decía en la visita al Chícamo nuestro compañero de APIA, Carlos Montiel (redactor de la revista «Guardabosques»), un «oasis longitudinal».